sábado, 27 de abril de 2013

Capitulo 2

Hola a todos aquí os dejó el segundo capitulo de mi historia, si hace bastante tiempo que subí el primer capitulo y en todo este tiempo no había subido nada más lo siento pero es que yo soy una persona muy inconstante a lo mejor estoy un mes sin escribir ni subir nada y a lo mejor el mes siguiente estoy subiendo 2 capítulos al día, pero intentaré ser más constante con este blog a partir de ahora y ir subiendo capítulos al menos una vez por semana, se que a lo mejor no mucho gente o tal vez nadie vera esto pero prefiero decir por si las moscas.
Para los que vayáis a leeros este capitulo Muchas gracias por gastar vuestro tiempo en leeros esta historia y sobretodo deciros que espero que os guste la historia y que si llegó a ser constante y subo más capítulos espero que este no sea el último capitulo que os leáis. Bueno aquí os dejó el segundo capitulo.
---------------------------------------------------------------


Salimos de casa con sigilo y mi madre cerró la puerta de golpe pero no echo la llave y ese hecho me extrañó ella siempre que salía de casa cerraba la puerta con llave, aunque también pensé que tal y como estaba la situación y que habíamos salido de casa con mi madre tal alterado podía parecer hasta normal que ella no se acordara o no le importara cerrar la puerta con llave. No movimos por la calles del Capitolio en silencio y a escondidas evitando que nos viera nadie aunque a la hora que es todo el mundo estará en sus camas con cubrecamas y sabanas de  seda, de raso, de satén o de cualquier otro material suave, cómodo y caro. Aún así nos movíamos por las sombras como los ladrones y cuando veíamos a alguien que se acercaba o creíamos percibir algo nos aplastábamos contra los edificios buscando su negra sombra para pasar desapercibidas, aun con todas nuestras precauciones hubo una vez en que notamos que alguien se acercaba y nos escondimos y al principio parecía que no pasaba nada que esa persona continuaría de recto como todas las otras con las que nos habíamos topado, pero esa no. Iba caminando haciendo zigzag y con un bamboleo que parecía que le fuera a dar un ataque de epilepsia allí mismo, al principio continuó con su camino pero cuando había pasado el sitio donde nos ocultábamos yo y mi madre se dio la vuelta y examinó las sombras en las que nos encontrábamos, en el momento en el que se giró la luz de la luna le dio de lleno y pudimos ver que se trataba de un hombre de mediana edad unos veintiocho o treinta no muchos más, tenía barba de varios días, que enmarcaba una cara muy cuadrada, tenía el pelo largo y con greñas, sostenía una botella de algún licor en la mano izquierda por lo que pude suponer que era zurdo, sus ojos en la oscuridad parecían negros completamente como si no tuvieran iris. Esos ojos negros estuvieron examinando intensamente nuestra sombra como si por su fuerza de voluntad pudiera traspasar las negras sombras, pasado unos segundos, se acercó unos pasos y digo en nuestra dirección:
-¿Hay alguien ahí?- su voz era muy grave y cavernosa, estaba claro ese hombre iba más borracho que una cuba.- ¿¡Hay alguien hay!?
Mi madre y yo nos quedamos en absoluto silencio, no nos movimos, no nos atrevíamos ni a respirar ni a mirarle directamente como si el hombre pudiera escuchar como respirábamos o sentir que le mirábamos, al cabo de un rato el hombre continuó su camino. Ese fue el único susto que nos llevamos esa noche, no hubo ningún percance parecido ni pasó ninguna cosa importante. Mientras íbamos caminando me dí cuenta de que reconocía las calles perfectamente, eran las calles que envolvían el edificio donde había pasado más tiempo a parte de en su propia casa y esas calles era donde ella y John habían jugado tantas veces, donde se habían conocido y donde había pasado ratos increíbles con otros chicos de su edad. Y no solo eso sino que también estaban yendo por el mismo camino por el cuál se llegaba a ese edificio, un edificio lleno de poder pero que para mí solo era un sitio importante por motivos personales.