Para los que vayáis a leeros este capitulo Muchas gracias por gastar vuestro tiempo en leeros esta historia y sobretodo deciros que espero que os guste la historia y que si llegó a ser constante y subo más capítulos espero que este no sea el último capitulo que os leáis. Bueno aquí os dejó el segundo capitulo.
---------------------------------------------------------------
Salimos de casa con sigilo y
mi madre cerró la puerta de golpe pero no echo la llave y ese hecho me extrañó
ella siempre que salía de casa cerraba la puerta con llave, aunque también pensé
que tal y como estaba la situación y que habíamos salido de casa con mi madre
tal alterado podía parecer hasta normal que ella no se acordara o no le
importara cerrar la puerta con llave. No movimos por la calles del Capitolio en
silencio y a escondidas evitando que nos viera nadie aunque a la hora que es
todo el mundo estará en sus camas con cubrecamas y sabanas de seda, de raso, de satén o de cualquier otro
material suave, cómodo y caro. Aún así nos movíamos por las sombras como los
ladrones y cuando veíamos a alguien que se acercaba o creíamos percibir algo
nos aplastábamos contra los edificios buscando su negra sombra para pasar
desapercibidas, aun con todas nuestras precauciones hubo una vez en que notamos
que alguien se acercaba y nos escondimos y al principio parecía que no pasaba
nada que esa persona continuaría de recto como todas las otras con las que nos
habíamos topado, pero esa no. Iba caminando haciendo zigzag y con un bamboleo
que parecía que le fuera a dar un ataque de epilepsia allí mismo, al principio
continuó con su camino pero cuando había pasado el sitio donde nos ocultábamos
yo y mi madre se dio la vuelta y examinó las sombras en las que nos encontrábamos,
en el momento en el que se giró la luz de la luna le dio de lleno y pudimos ver
que se trataba de un hombre de mediana edad unos veintiocho o treinta no muchos
más, tenía barba de varios días, que enmarcaba una cara muy cuadrada, tenía el
pelo largo y con greñas, sostenía una botella de algún licor en la mano
izquierda por lo que pude suponer que era zurdo, sus ojos en la oscuridad parecían
negros completamente como si no tuvieran iris. Esos ojos negros estuvieron
examinando intensamente nuestra sombra como si por su fuerza de voluntad
pudiera traspasar las negras sombras, pasado unos segundos, se acercó unos
pasos y digo en nuestra dirección:
-¿Hay alguien ahí?- su voz
era muy grave y cavernosa, estaba claro ese hombre iba más borracho que una
cuba.- ¿¡Hay alguien hay!?
Mi madre y yo nos quedamos en
absoluto silencio, no nos movimos, no nos atrevíamos ni a respirar ni a mirarle
directamente como si el hombre pudiera escuchar como respirábamos o sentir que
le mirábamos, al cabo de un rato el hombre continuó su camino. Ese fue el único
susto que nos llevamos esa noche, no hubo ningún percance parecido ni pasó
ninguna cosa importante. Mientras íbamos caminando me dí cuenta de que reconocía
las calles perfectamente, eran las calles que envolvían el edificio donde había
pasado más tiempo a parte de en su propia casa y esas calles era donde ella y
John habían jugado tantas veces, donde se habían conocido y donde había pasado
ratos increíbles con otros chicos de su edad. Y no solo eso sino que también
estaban yendo por el mismo camino por el cuál se llegaba a ese edificio, un
edificio lleno de poder pero que para mí solo era un sitio importante por
motivos personales.